En Ser y Yoga practicamos tres tipos de yogas, estos son: Kundalini yoga, Hatha yoga y Ashtanga yoga.
Kundalini Yoga:
Es una práctica transformadora que combina posturas físicas, movimientos, técnicas de respiración, meditación y mantras para equilibrar cuerpo, mente y alma. A nivel físico aumenta la energía y la vitalidad, regula el sistema hormonal, fortalece el sistema nervioso e inmunológico, mejora la postura y la flexibilidad, a nivel emocional y mental reduce el estrés y la ansiedad, mejora la claridad mental y la concentración, aumenta la confianza y la autoestima, equilibra las emociones y libera bloqueos.
A nivel energético y espiritual activa la energía femenina e intuición, profundiza la conexión contigo mismo, expande la conciencia y eleva la vibración, fomenta la paz interior y el bienestar. Kundalini yoga es más que una práctica, es un camino de transformación y empoderamiento.
Hatha Yoga:
Es una práctica más pausada, consciente y meditativa, en comparación con estilos más dinámicos como Vinyasa y Ashtanga. Es un estilo tradicional que equilibra cuerpo y mente a través de posturas, respiración y meditación. Mejora la flexibilidad, la fuerza y el equilibrio. Corrige la postura y reduce dolores musculares. Regula el sistema nervioso y fortalece el sistema inmunológico, aumenta la energía y la vitalidad. A nivel mental y emocional reduce el estrés, la ansiedad y mejora el estado de ánimo, fomenta la concentración y la claridad mental. Aumenta la paciencia y el autocontrol. Promueve la relajación profunda y el descanso. A nivel espiritual y energético equilibra el prana (la energía vital), conecta cuerpo y mente a través de la respiración consciente, fomenta la introspección y el autoconocimiento y desarrolla una mayor conexión con el presente. Hatha yoga es una práctica perfecta para mejorar el bienestar integral creando armonía entre cuerpo, mente y espíritu.
Ashtanga Yoga:
Es un estilo dinámico y exigente que sincroniza movimiento y respiración en una secuencia progresiva de posturas. A nivel físico aumenta la fuerza, flexibilidad y resistencia. Mejora la postura y alinea la columna vertebral. Potencia la energía y la vitalidad. Fortalece el sistema cardiovascular. A nivel mental y emocional mejora la concentración y el enfoque mental, reduce el estrés y la ansiedad mediante la respiración consciente. Fomenta la autodisciplina y la determinación, aumenta la confianza en uno mismo. A nivel espiritual y energético equilibra la energía interna a través del flujo constante. Conecta cuerpo, mente y respiración en un estado meditativo. Desarrolla la paciencia y la perseverancia. Facilita la conexión con el momento presente. Es una práctica intensa y transformadora, ideal para quienes buscan un desafío físico y mental mientras profundizan en su crecimiento personal. Es dinámico y desafiante que combina movimiento, respiración y concentración en una secuencia progresiva de posturas. A través de la práctica constante, desarrollas disciplina, resistencia y una conexión profunda contigo mismo. Es ideal si buscas un yoga más físico y energizante, pero también una experiencia de transformación interna.
