Descubrí el yoga de la mano de mi adorable Gloria. Todo empezó animada por una amiga que me contaba lo feliz que estaba practicando yoga, me convenció a probarlo, aunque yo tenía mis dudas de si estaba hecha para el yoga o no, a día de hoy tengo claro que no pienso dejarlo. Es una práctica muy completa de cuerpo y mente, que hace falta en estos tiempos con la vida tan acelerada que llevamos. El yoga te enseña que hay que parar y mirarnos, trabajar nuestro cuerpo (elasticidad, resistencia, etc), nuestra respiación y nuestra mente (aprender a meditar y relajarse). Tuve la gran suerte de que el destino quisiera que lo empezase a practicar de la mano de Gloria, es una gran profesional, dulce, cariñosa y muy motivada en la enseñanza de esta practica tan antigua.